La publicidad sexista funciona bien… cuando lo que se vende es sexo.

¿Sexo? —preguntarán muchos— si se trata de ropa interior…
Error. Este anuncio está vendiendo sexo; los hombres lo sabemos y las mujeres lo saben; y eso está perfecto. El sexo es el valor diferencial de esta campaña publicitaria de lencería; no lo oculta, lo explota, lo exhibe… y lo hace de manera elegante y con humor.
Sí, tiene toda la escuela Wonderbra pero… ¿A quién le importa?
Ficha Maram
Retórica: Metonimia efecto-causa, Hipérbole (¿Qué es esto?)
Diseño: Fotografía
Marketing: Publicidad impresa









