Chicles en la cabeza: Caso Bubbaloo
En verdad hay que tener chicles en el cerebro para aceptar un anuncio así. Es verdad que uno de los públicos objetivo más fuertes de Bubbaloo, el chicle de Cadbury Adam’s, es el de los adolescentes, pero sacar al aire un spot que atenta directamente contra la autoridad de los padres… perdónenme pero me parece absurdo, por decirlo lo más eufemísticamente posible.
Sí, los jóvenes se sentirán identificados, pero ¿quién les da el dinero a los jóvenes?, ¿quiénes son una de sus principales fuentes de influencia?, ¿quién tiene otros hijos más pequeños que son y/o podrían ser consumidores potenciales a menos que les prohiban desde niños el producto? ¡Bingo! ¡Los padres!
No se puede generar un spot que ataque directamente a uno de los stakeholders que tiene el producto ¡Mercadotecnia básica!
Realmente… hay que tener chicles en la cabeza.





27 Mayo 2008 a las 0:00
Otra cosa que tambien me parece ridicula es la ingenuidad que tienen los publicistas al creer que una caricatura va a ser el modelo a seguir de los adolescentes sobre todo en la edad de rechazar todo aquello que les resulte infantil.
Me pregunto si realmente creen los “creativos” que los adolescentes y pubertos se iran corriendo a la vuelta de la esquina a comprar sus bubbaloos porque un gato con lentes oscuro capucha y voz de popeye les dice que con bobbaloo no pasa nada.
–hay que tener chicles en la cabeza hahaha!!
30 Mayo 2008 a las 17:55
Considero que además, es contradictoria la imagen que ha manejado Bubbaloo, ya que está posicionada como un producto para niños y con esta publicidad intentan tener imagen rebelde, lo cual lejos de ayudar a la marca, la hace ver ridícula y sin chiste, es como decir “Yo como Bubbaloo porque soy rebelde” Eso es a lo que llamo realmente absurdo!