En contrapunto del masivo acto realizado por el PRD en el zócalo capitalino, donde se estima una participación de aproximadamente un millón de simpatizantes, el diario Reforma publicó un sondeo telefónico que afirma que el 60% de los encuestados no considera necesario un recuento de cada sufragio emitido, y sólo el 37% está de acuerdo con llevarlo a cabo.
Además, el 60% considera confiables los resultados de los comicios que difundió el Instituto Federal Electoral (IFE), y que dieron el mayor número de votos al candidato conservador del Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón. Por si fuera poco, 75% confía en la imparcialidad del IFE.
La encuesta tiene un margen de error del 4% y plantea la hipotética posibilidad de una 2a. vuelta, arrojando como resultado que Calderón aventajaría con un 46% a López Obrador, que obtendría un 33%.
Lo realmente dramático de esta situación, no son los estudios, las encuestas o los números que arrojen, sino el endurecimiento de los discursos y la negativa de AMLO a reconocer que él no fue el ganador. Incluso ha llegado a insinuar en varias ocasiones en distintos medios, que si el resultado del TRIFE también le es adverso, él seguirá sin aceptar a Calderón como el Presidente electo de México, a pesar de que la decisión tendría carácter de inatacable.
Por otro lado muchos preguntan ¿por qué simplemente no vuelven a contar? La respuesta es más compleja de lo que parece… Al estar esa decisión al margen de la ley, se sentaría un precedente y por tanto, en elecciones futuras, cualquier candidato no conforme con los números, podría exigir recuentos y llevar a las masas a la calle en franca y absurda resistencia civil. Entonces ¿para qué tener leyes e instituciones?
En otra arista, hay una actitud que parece veladamente dolosa: el PRD sólo está impugnando la elección presidencial, sin embargo está muy contento con ser la 2a. fuerza en las dos cámaras, con haber ganado el control gubernamental del D.F. y casi todas las delegaciones de éste… ¿Acaso el fraude, de haber existido, no se hubiera realizado a todos los niveles? ¿De verdad piensa que los cientos de miles de ciudadanos que cuidaron sus casillas, le están haciendo un complot quirúrgico que sólo afecta la decisión presidencial?
Creo que ésa es la prueba más contundente de que lo que exige la izquierda, está tendenciosamente manipulado, ya que si desean cancelar la elección, como dantescamente lo están dejando entrever, entonces el show debiera ser completo, yéndose todo, incluyendo diputaciones, senadurias y gubernaturas ¿No sería eso lo justo?
Pero claro, aquí no se habla de justicia, sino de conveniencia; y perder todo lo ganado, es obvio que representa un gran inconveniente, aunque ello implique no ser coherente en el discurso. Evidencia de esto es la actitud de Alejandro Encinas, Jefe de Gobierno del D.F., quien aseguró que no retirará las mantas en apoyo a AMLO que cuelgan de sus oficinas, en el centro de la ciudad de México. Pero ¿qué acaso no son los perredistas quienes le piden a Fox que sea Presidente y no meta las manos en los asuntos de partido y electorales? Creo que en este país, la congruencia aprovechó el verano y se fue de vacaciones.
La razón institucional vs. el instinto caudillista ¿qué pesará más en la balanza?